Un regalo para los sentidos

Hace una tarde cálida pero llevadera. Nos viene ya el otoño y yo lo encarrilo con este libro, descubierto por Instagram. Lo reconozco. Sigo a una librería de Madrid, Librería Benedetti, y así llegó a mí el libro que os recomiendo hoy como un regalo: TARDES EN LA LIBRERÍA, de Óscar Sancho.

Se lo pedí a ellos porque Óscar trabaja allí y voilá, les mandé un correo electrónico, me dijo lo que tenía que hacer y en 2 días llegó : estoy encantada porque  sus textos son pasajes de la vida en una librería. Hay lirismo y mucha alegría en sus frases.  Me identifico con el narrador y sonrío, me hace sonreir esta antología. Son textos breves y muy sensoriales. Los estoy leyendo, aún no he acabado, sin ton ni son, según me atre el título con el que su autor nos prepara para lo que viene a continuación. Habla de sus ratos en la librería, a solas y en compañía. Nos narra con dulzura y curiosidad esos encuentros y desencuentros con los lectores que vienen a preguntar por un libro o dos, o tres.

Nos cuenta el significado de las librerías: el santuario donde vienen los libros a encandilarnos y  a ilustrarnos, o a perturbarnos.

Los libros tienen muchos poderes. En muchas partes he leído esta frase, desconozco al autor/a: “DESPUÉS DE LEER UN LIBRO, UNO NO VUELVE A SER EL MISMO“, y por eso estar rodeado de libros, mires donde mires, te cambia.

En la página 19 del libro nos lo dice, como si fuera un poema: “ Esto no es un trabajo, es un oasis.

Una isla de belleza militante donde tengo la suerte de pasar mis horas colocando historias, compartiendo emociones, construyendo fantasías…

No sigo, prefiero que leáis el libro.

¿Cómo conseguirlo? tienen facebook y si miráis en google salen enseguida.

Yo sólo quería compartiros su belleza y su comprensión del mundo.

Para mí también los libros, la librería, han sido y son, un trabajo y un hogar.

Vuelta al cole y a las andadas

Tachán, tachán… Vuelta al cole!!!!

¿Qué tal ha sido? ¿cómo lo habéis vivido? Reencuentros, sonrisas, abrazos, y cargaditos de libros y material. De niña me encantaba el regreso al colegio, septiembre tenía eso. Fin del verano, de las tardes de playa, de las meriendas en la calle con el pelo mojado, de los helados en la plaza, de las hojas de los cuadernos Rubio…, regreso a las rutinas. A los madrugones. Cómo me costaba a mí el levantarme temprano. Lo bueno era que había que estrenar muchas cosas:  libros de texto, de cuadernos, de lápices, de “plastidecor”, de sacapuntas, de gomas de borrar,¡oh, era un paraíso para mí! pero no para mis padres en el sentido económico supongo. No tengo muchos recuerdos de ellos en estas vueltas al cole. También era emocionante porque renovaba mis tebeos, y posteriormente mis lecturas. Incluso los libros obligatorios, ya en la época del instituto, nuestro BUP, eran ansiadas por mí.

Septiembre trae el anuncio del otoño, muy suavemente.

No se quiere hacer sentir. Yo coleccionaba hojas secas que luego guardaba en mis libros. Mis hijos, hace años,  me traían flores que dejaban en la cocina y yo veía al llegar a casa. Estaban ya marchitas pero me conmovían.

Este mes es Septiembre y para mí significa mucho. Muchísimo.

Septiembre me dice los libros que he leído si miro hacia atrás, y me gusta la suma de todos ellos. Cada libro te toca de alguna manera.  Para mí han sido un soporte todos estos años y cuando te dicen “elige tu mejor libro”, yo me quedo pensando y me pregunto “¿cómo? ¿uno sólo?”, me resulta imposible elegir.

Así que no lo haré.

Qué tengáis buena semana.

 

 

 

Dos novedades: 4 de septiembre

Sólo es una llamada de atención porque mañana, día 4 de septiembre, salen a la venta dos títulos nuevos de dos autores consagrados, que para mí significa que tienen a sus espaldas una trayectoria reconocida, que son autores de fama, en este caso,  Eduardo Mendoza y Henning Mankell.

Estos son sus libros: EL REY RECIBE, título con el que Eduardo Mendoza inicia una trilogía, tan de moda. A mí me gusta por su sentido del humor y su buen hacer narrativo.

Y el nuevo de Henning Mankell, un autor sueco ya fallecido, que se ha hecho un lugar destacado en la novela negra. Esta sería su primera novela:

Y nos la traen de improviso. Qué las disfrutéis!

Toca ser mejor persona

Hoy es uno de septiembre. SEPTIEMBRE

Empieza un nuevo mes. Toca cambio de cita en mi menú. Toca volver a las rutinas, pero hoy es sábado, ¡aleluya!, así que dejemos para el lunes, maldito lunes, el trasiego de la normalidad.

Aún hace calor, todavía brilla el sol y es inminente el fresco de la tarde. Escucho música en Cadena Cien. Una canción tras otra me desliza por el tiempo y los recuerdos. Me pongo melancólica, lo siento, es esta premura de la vida, de los ausentes, de lo que está por hacer, y ¡es tanto!, es el verano en su última quincena, y recuerdo a Alicia:

Alicia y la Oruga se estuvieron contemplando en silencio durante algún tiempo. Al fin la Oruga se quitó la boquilla del narguile de la boca y le habló con voz lánguida y adormilada.

-¿Quién eres ?-preguntó la Oruga.

No era ésta precisamente la manera más alentadora de iniciar la conversación. Alicia replicó, algo intimidada:

-Pues verá usted, señor…, yo…, yo no estoy muy segura de quien soy, ahora, en este momento; pero al menos sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.

-¿Qué es lo que quieres decir?-dijo la Oruga con severidad-. ¡Explícate!

-Mucho me temo, señor, que no sepa explicarme a mí misma-respondió Alicia-, pues no soy la que era, ¿ve, usted?

(pág. 74 de ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS, de Lewis Carroll, edición de Alianza, 1997)

Sé quién era y la literatura me permite reconocerme en muchas de las historias que leo, ¿no os pasa en ocasiones? lees, y reconoces ese sentir o ese pensamiento. Me recojo y me contraigo con cada lectura. Me expando y me retracto. Errar es de humanos. Pecar también. Bueno, ese “pecar” es cristiano, dejémoslo en que nos equivocamos. Toda esta reflexión viene de la persona  que era. Me voy enriqueciendo no sólo por las lecturas, no, sino por las personas que me recomiendan un libro, por las personas que me rodean y me hacen reir o llorar, por las personas que veo sufrir e intentas ayudar, por las personas a las que no quiero parecerme, y sobre todo por las personas que tengo a mi lado, mis hijos.

Releo ÉTICA PARA AMADOR de Fernando Savater para comprender, y así explicar a mis hijos que hay cosas que nos  convienen y cosas que no, que es lo bueno y que es lo malo, y  que ante todo debemos mantener el respeto de una persona: nosotros mismos. Este libro habla de ética y libertad. Su lectura es sencilla y  amena,  está a la orden del día, y en un mundo digital que tiene la osadía de despertar cada mañana con una sonrisa, su autor nos hace tener  una conciencia clara de que seguimos siendo humanos a pesar de todos los desvaríos y las malas acciones.

No por obrar mal dejamos de serlo, pero hay que mejorar. Nada puede suplir lo fundamental.