Noche de calor

Hoy es una de esas noches en las que todo parece más breve. No sé explicarlo. La vida en ocasiones se extiende ante nosotros con mucha largura pero otras veces noto que se acorta el tiempo a mi alrededor  o que no estoy donde debería.

Será que junio se me escurre en el reloj.

Será esta ola de calor y mi temperamento nostálgico. Será que hace mucho que no voy de viaje.

El verano siempre me permite reflexionar. Tengo tres lecturas pendientes y mil sueños también.

Ideas, proyectos, palabras, ¿qué más…?

Decía Cesare Pavese, autor controvertido:

La única alegría en el mundo es comenzar. Es hermoso vivir porque vivir es comenzar, siempre, a cada instante…

Y  por eso cuando una situación dolorosa se reproduce auténtica-parece auténtica- nada vence su horror.

Terribles palabras las del segundo párrafo, pero las he puesto porque este «volver a vivir» los problemas me pasa a menudo. Tropiezo en las mismas piedras.  O será que me acerco a la cincuentena y noto la soledad como un canto rodante que cuenta las vueltas por el camino. Yo soy ese camino.

Pero no se puede volver al pasado  y modificarlo, como propone Cesare Pavese, ¿verdad? ese punto de partida es IMPOSIBLE.  Y sin embargo la creación surge cuando se tiene un pasado. ¿Por qué es así? ¿realmente es así? ¿Por qué escriben los escritores?¿por qué pintan los artistas, o por qué los músicos componen? mejor dicho, ¿para qué?

Los psicólogos te dicen que la pregunta «para qué» es más positiva y fácil de responder. Millones de libros pueden dar respuesta a esa pregunta. Cada libro es una posibilidad que contesta y nos abre otro millón más de posibilidades. La escritura como oficio, es también la escritura como vida.  Y siempre puede haber errores, de fondo y de forma. Darnos cuenta de ellos nos permiten sacudir la realidad y espabilarnos.

Ahora me doy cuenta que no son horas para publicar esta entrada, pero es un error mío que sigue adelante. Me inspira la perseverancia del personaje de TUS PASOS EN LA ESCALERA.  Su renacer en Lisboa va más allá de toda creación. Su vida allí es una quimera deseable. Nos hace reflexionar sobre lo que podemos vivir como real y no serlo, a pesar de nuestros deseos.

El final de esta novela me ha conmovido y me ha dejado dolorida. El final es intenso, y muy real. Yo esperaba…un reencuentro, un asesinato, un misterio apasionado, un flasback, y el autor me devuelve a la triste realidad de golpe y porrazo. Un punto final para la ensoñación de un hombre que habla de su amada.

Cuando uno se ensimisma en su soledad puede haber algo más detrás.

Cuando he llegado al final he sido consciente del nombre del personaje que habla: Bruno. Porque Cecilia es la que no está presente realmente. Está su evocación, como hacían los antiguos: la Amada, la mujer lejana, la ausente.

Totalmente recomendable esta novela de Antonio Muñoz Molina.

Es mi humilde opinión.

 

 

 

 

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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2 respuestas a Noche de calor

  1. Esperanza dijo:

    Preciosa tu reflexión.
    Gracias por compartirla.
    Un fuerte abrazo.

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