Señales de vida

He estado ausente unas semanas.

Dos entradas se quedaron colgadas en mi borrador. Cuando los temas bullen en mi cabeza, intento meterlos en la carpeta adecuada.

El motivo ha sido la salud; un pequeño susto. Sigo aquí. Reposo y medicación. Esa es la contraseña a seguir.

Han cambiado muchas cosas en mi vida personal, los problemas se han agrandado pero sigo aquí.

Con lecturas pendientes que tenía olvidadas. Con libros acabados por fin. Luis Landero y su LLUVIA FINA me ha convencido pero su novela me ha resultado pesada. Asfixiante. Quizás el hospital no era el lugar apropiado para leerla. La novela japonesa me permitió liberar las lágrimas y recordar que el mundo está ahí afuera con sus leyes, sus guerras y sus costumbres. NAMIKO, de Tokutomi Roka de la editorial Satori, me ha acompañado en estos días y no me ha defraudado.

Me cuesta escribir ahora.

Mis recomendaciones para Reyes se han quedado para otra entrada, porque afortunadamente los libros no caducan, al menos no todos. Virginia Woolf decía en su diario que narrar la aburría, pero seguía escribiendo. Yo he seguido leyendo porque me cuesta menos, y en ese mismo diario, DIARIO DE UNA ESCRITORA, con todo su poder, lo desdoblo para hacer mías sus palabras:

Voy a enfrentarme  con ciertas cosas. Será un período de aventura y de ataque, un tanto solitario y doloroso, me parece. Pero la soledad será buena para escribir un nuevo libro.

Mi pretensión no es escribir un libro en este momento, me limito a desahogarme. Me resulta más fácil por escrito que hablarlo; a mí la literatura siempre me ha rescatado.

O perdido.

Nunca he sabido porqué resulta tan fácil perderse en un libro.

También he leído un libro que tenía reservado y alguien me regaló. Me llovieron los regalos.

 

Le mandé un mensaje a su autora por Instagram. Me permitió sonreir en la cama articulada del hospital. Una historia de amor eterna, más allá de la muerte, fantasma incluído, y una relación sorprendente con la literatura, la recolección de objetos perdidos por nosotros, los de a pie. De ellos surgían historias, cuentos. Una de las técnicas más empleadas en los cursos de escritura creativa.

Y el último regalo: EL BALAZO DEL TEDIO.

Un libro sorprendente y apabullante. Voy con él poco a poco, lentamente porque su enjundia y su ritmo me desbordan. Está escrito por una mujer increíble. Su pseudónimo es Sofya Keer. Prometo reseña. Con ella me despido.

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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2 respuestas a Señales de vida

  1. Sofyakeer dijo:

    Muchas gracias, Josefa.
    Un abrazo enorme.

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