Descubriendo una editorial

Cojo un separador, un marcapáginas y leo: «La literatura es, también, una forma de conocer, amar y celebrar la Naturaleza».

Y me quedo extasiada: Volcano Libros, editorial.

Y vuelo a su web a ver sus libros y descubro maravillas por descubrir:

Formamos parte de un grupo que ha elegido dejar el barco y venir a tierra con la idea de subir a una pequeña cresta rocosa, simplemente por contemplar la vista. Vista, sin
embargo, es una palabra demasiado apacible para la escala,
inmensa, desconcertante, de estas tierras, y para su nítida
luminosidad. Quiero llegar a entender el lugar en el que me
encuentro: un mundo completamente nuevo, un mundo de
hielo. Estamos en una bahía. Hacia el este, en el mar abierto,
iluminados por el sol de la mañana, los icebergs refulgen con
un brillo rosáceo, el rosa de esos caramelos que llaman nubes.

 

Crecí junto a estos acantilados. Nunca me han dado miedo
las alturas. Cuando éramos pequeños, mi padre nos llevaba a
pasear por el borde de los acantilados. Me soltaba de la mano
de mi madre para asomarme a las aguas revueltas. La granja
estaba delimitada por laja gris —en forma de acantilados o
bloques enormes—, y este material monumental, junto con las
fuerzas implacables de la naturaleza, conformaba los límites de
la isla y de mi mundo.

 

Era un día soleado. Creo que nadie puede entender el
verdadero significado de la luz del sol hasta que ha intentado vivir al aire libre. Fuera. Al sol.
En los días soleados, el mundo nos canta canciones de
cuna. Todo brilla como si estuviera alegre. El río se nos vuelve arteria, la sangre fluye, el viento nos transporta, nos seca
las lágrimas. Los aromas nos despiertan recuerdos, nuestra
alma se cura y Dios nos ama.
En los días soleados. Fuera. En la naturaleza.

 

Tres portadas, tres promesas, tres aventuras para leer y cautivarnos. Espero hacerlo muy pronto.