Diarios: cómplices

Una persona a lo largo de su vida posee dos cómplices que le ayudan a ser quién es: los amigos, los verdaderos, y su diario.  Y por supuesto el único que le acompañará siempre, en cualquier circunstancia es ese cuaderno o libreta que despunta en el cajón o al borde de una maleta si viajas. El que guardas bajo la almohada o en una carpeta vacía del escritorio del ordenador.

Un diario es uno de los recursos más empleados en la escritura terapéutica actualmente. Yo estoy leyendo sobre este tema y espero saber más. De hecho, yo misma lo he empleado y sinceramente es algo visceral que ayuda muchísimo. He escrito diarios desde los 12 años, y aún conservo algunos, aunque al  leerlos pasen por mi cabeza muchas emociones revueltas; sólo  ahora,con el paso del  tiempo te das cuenta cómo te vas fraguando como persona en esas líneas que escribes espontáneamente.

Muchos grandes escritores a lo largo de la historia lo han utilizado. Me viene a la  cabeza DIARIO DE UNA ESCRITORA, de Virginia Woolf, libro que leí hace años, editado por editorial Lumen, Virginia habla como creadora, aunque intercale hechos de su vida. Hace poco leí el de Elvira Lindo: NOCHES SIN DORMIR, que me entusiasmó, creo que os lo comenté en una de mis páginas.

Os dejo el enlace: http://www.milibreria.es/elvira-lindo/

Un diario dice muchas cosas, la mayoría reveladoras, de nuestra personalidad, de quienes somos, de qué soñamos, de cómo pensamos que nos ven los otros, de cómo nos vemos a nosotros mismos, y es un libro que se hace día a día. Los diarios son un espejo donde reflejamos cada gesto, cada actitud, cada hecho. Cada apunte, cada frase anotada es importante.

He pasado revista a algunos libros etiquetados como diarios interesantes y esta es mi propuesta por si os apetece.

Es curioso que el autor pusiera una fecha de su muerte al finalizar el diario, ¿fue una premonición? falleció dos años después. Este diario habla sin duda alguna de la decepción, y es terrible la deuda que la vida contrae con este entomólogo enfermizo. Un hombre que se queja a través de la ciencia de lo que la vida no le dará. Un diario que comienza con 13 años de edad y que irá descubriéndonos como la adversidad se ciñe a su vida como una segunda piel.

Nada desdeñable. Sobre todo por su tono de sinceridad.

Cada diario evoca a una persona que considera que esas líneas que escribe son importantes, son dolorosas para uno mísmo pero al mismo tiempo, liberadoras.

Diarios.

Nuestros “yo” al descubierto, con nuestras propias palabras o la de otros, mimetizándonos con lo que sentimos, pensamos y decimos. Siendo.

Sintiendo.

 

 

 

 

 

Autor: Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.

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