La cabeza que lee, el corazón que siente

Intento leer y no puedo. A menudo. Dejo el libro abierto sobre la mesilla de noche o sobre el sofá. Lo vuelvo a coger. Me desespero. ¿Os ha pasado alguna vez? Llego cansada y con la cabeza ocupada. ¿Lo mejor? retomar la lectura donde la dejé: voy hilvanando las frases, palabra a palabra, y descubro que he leído el mismo párrafo tres veces. Llevo cuatro libros en activo, así que he de pararme y reflexionar con cual me quedo. Continuar leyendo “La cabeza que lee, el corazón que siente”