Toca ser mejor persona

Hoy es uno de septiembre. SEPTIEMBRE

Empieza un nuevo mes. Toca cambio de cita en mi menú. Toca volver a las rutinas, pero hoy es sábado, ¡aleluya!, así que dejemos para el lunes, maldito lunes, el trasiego de la normalidad.

Aún hace calor, todavía brilla el sol y es inminente el fresco de la tarde. Escucho música en Cadena Cien. Una canción tras otra me desliza por el tiempo y los recuerdos. Me pongo melancólica, lo siento, es esta premura de la vida, de los ausentes, de lo que está por hacer, y ¡es tanto!, es el verano en su última quincena, y recuerdo a Alicia:

Alicia y la Oruga se estuvieron contemplando en silencio durante algún tiempo. Al fin la Oruga se quitó la boquilla del narguile de la boca y le habló con voz lánguida y adormilada.

-¿Quién eres ?-preguntó la Oruga.

No era ésta precisamente la manera más alentadora de iniciar la conversación. Alicia replicó, algo intimidada:

-Pues verá usted, señor…, yo…, yo no estoy muy segura de quien soy, ahora, en este momento; pero al menos sí sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.

-¿Qué es lo que quieres decir?-dijo la Oruga con severidad-. ¡Explícate!

-Mucho me temo, señor, que no sepa explicarme a mí misma-respondió Alicia-, pues no soy la que era, ¿ve, usted?

(pág. 74 de ALICIA EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS, de Lewis Carroll, edición de Alianza, 1997)

Sé quién era y la literatura me permite reconocerme en muchas de las historias que leo, ¿no os pasa en ocasiones? lees, y reconoces ese sentir o ese pensamiento. Me recojo y me contraigo con cada lectura. Me expando y me retracto. Errar es de humanos. Pecar también. Bueno, ese “pecar” es cristiano, dejémoslo en que nos equivocamos. Toda esta reflexión viene de la persona  que era. Me voy enriqueciendo no sólo por las lecturas, no, sino por las personas que me recomiendan un libro, por las personas que me rodean y me hacen reir o llorar, por las personas que veo sufrir e intentas ayudar, por las personas a las que no quiero parecerme, y sobre todo por las personas que tengo a mi lado, mis hijos.

Releo ÉTICA PARA AMADOR de Fernando Savater para comprender, y así explicar a mis hijos que hay cosas que nos  convienen y cosas que no, que es lo bueno y que es lo malo, y  que ante todo debemos mantener el respeto de una persona: nosotros mismos. Este libro habla de ética y libertad. Su lectura es sencilla y  amena,  está a la orden del día, y en un mundo digital que tiene la osadía de despertar cada mañana con una sonrisa, su autor nos hace tener  una conciencia clara de que seguimos siendo humanos a pesar de todos los desvaríos y las malas acciones.

No por obrar mal dejamos de serlo, pero hay que mejorar. Nada puede suplir lo fundamental.

Demora o urgencia en leer

Feliz día, y caluroso: estoy leyendo artículos donde recomiendan lecturas para este verano. Unos clasifican el verano de tiempo de demora, de tiempo para “sentir” y darse ese placer de la lentitud. Para mí el verano es un tiempo de urgencias, de prisas por acabar, de historias perturbadoras, de complicaciones, de aventuras…, y al mismo tiempo es también lentitud:las horas transcurren lentas, muy lentas. ¿Será el calor?

 

Puede ser. Leer apetece tanto que se amontonan los libros y las páginas y las ganas de saber y de pensar. Novela negra con sus misterios; novela romántica con esas historias de dos y de tres y de antepasados entrelazados; novela histórica con sus trasfondos actuales; novela y poesía, relatos, historias gráficas…, me apasiona la literatura. Me apasiona el mundo escrito. Ese es el empeño de este blog: ese es mi sueño, contagiaros, aunque sé que algunos ya estáis inmersos en la lectura y que podéis enseñarme mucho, mi pretensión es acercaros a ese mundo de escapada y reencuentro. Leer nos hace libres, leer nos abre la mente, y más allá de la cultura que podemos alcanzar, porque no hay nada como la vivencia de cada uno y con cada uno de los habitantes del planeta, leer es enseñar libertad, como dice Antonio Muñoz Molina,  nos permite agrandarnos como Alicia en el Pais de las maravillas, y decidir.  Leed y disfrutad. Os enlazo con el audiolibro que he encontrado en youtube. Hay una edición muy buena en Alianza editorial, en formato bolsillo.

https://youtu.be/AcCIGLsyHYY

Si la lectura no nos proporciona placer, y este concepto alcanza a “agradar o dar gusto”, y también “goce, disfrute espiritual” mal vamos. Porque toda lectura nos conducirá a una sensación. La consideración que le demos es propia, nuestra, decisiva.

 

 

Las bibliotecas

¿Qué tal llevamos el nuevo año? ¿hemos dado ya comienzo a nuestros propósitos del  2018? yo casi casi. Estoy cuidándome más, leyendo más y saliendo más. En una de esas salidas,  hoy he ido a la biblioteca cercana a casa, a 5 minutos, para obtener un libro de lectura obligatoria de mi hija. Está en 1º de la ESO y les dan lecturas programadas. No sé quien escoge los títulos pero el hecho de que sean “obligatorias” les quita cierto encanto. ¿Dónde queda el libre albedrío de elegir un libro que nos llame la atención o que nos hayan recomendado? ¿dónde el placer de descubrir y de hurgar en las estanterías de una librería  o de una biblioteca? Siempre me ha parecido contraproducente el hecho de “obligar” a leer.  Y hoy leyendo un artículo en la revista QUÉ LEER sobre las lecturas favoritas de los millennials , me ha dado por pensar en que si esa “obligación” ayuda o no a fomentar que nuestros hijos/as, sobrinos/as y nietos/as lean.

En esta época de tecnología: móviles, tablets, apps, etc etc, cada vez hay más opciones para facilitar la lectura: audiolibros, wattpad (que es una aplicación que te permite leer allá donde vayas), ebooks, y  un sinfín de medios más, y sin embargo, seguimos obligando a los más jóvenes a leer determinados libros. No tengo nada en contra de esos libros, de hecho su calidad imagino que será variable y variada, pero ¿ por qué no se les da una serie de opciones y no un sólo título?

Siempre he imaginado el cielo como una inmensa biblioteca, sólo que no puedes quedarte los libros para siempre. En las bibliotecas, después de casa, deberían darse encuentros entre los futuros lectores y los libros. Y esas visitas deberían ser frecuentes, como gestos habituales, como guiños de complicidad. Hoy, la persona que me ha atendido en la sala infantil-juvenil me ha sugerido un título para mi hija, dados sus gustos, tras yo mencionarle el tema. Ha sido muy amable, en el sentido que quería ayudar y eso es de agradecer. Quizás deberían contar con esas personas para elaborar listados de libros positivos, es decir, que indujeran a la lectura con pasión y libertad.

En Pinterest hay fotos impresionantes sobre bibliotecas que nos dejan fascinados. Yo recomiendo un libro, que sé es caro, pero que se podrá consultar en cualquier biblioteca.

Libro de la editorial Nerea

Es un libro cuyo subtítulo: “un patrimonio mundial” ya nos habla de la importancia de estos espacios abiertos al pensamiento y la creatividad para ponerlos al alcance de  todos. Y esos todos somos nosotros, lectores itinerantes. En cada época y en cada civilización hemos ido reinventando ese concepto. Antaño yo quería ser bibliotecaria.

Feliz descubrimiento.