La cabeza que lee, el corazón que siente

Intento leer y no puedo. A menudo. Dejo el libro abierto sobre la mesilla de noche o sobre el sofá. Lo vuelvo a coger. Me desespero. ¿Os ha pasado alguna vez? Llego cansada y con la cabeza ocupada. ¿Lo mejor? retomar la lectura donde la dejé: voy hilvanando las frases, palabra a palabra, y descubro que he leído el mismo párrafo tres veces. Llevo cuatro libros en activo, así que he de pararme y reflexionar con cual me quedo.

Me interesan tantos temas que abarco demasiado.

La lectura es una de mis pasiones, de ahí surgió este blog. De ahí y del impulso del corazón de unos amigos. ¿Por eso leo? no, leo porque me intriga todo lo que hay en el mundo, porque hay tanto por descubrir que cada día al ver las nuevas portadas, me quedo maravillada de lo que puedo encontrar.

Leo porque necesito saber, necesito explorar, necesito la intriga, la magia, el poder que dan las palabras para hacerme sentir mejor. O peor. Recordar a veces las acciones pasadas del ser humano o lo que podemos llegar a hacer siempre permite estar consciente.  Me encanta hablar de libros, pero últimamente con las obligaciones, las responsabilidades, y como no, los problemillas técnicos, esta sensación de encanto se había volatilizado.

Creo que me reitero. Pero me gustan las palabras.  De tanto en tanto releo un libro de Jesús Marchamalo: PALABRAS.

Ya digo que me gustan las palabras.

Me gusta atesorarlas.

Pero también dejarlas escapar, a veces, como si no fueran mías.

….

Hay palabras que son como un regalo.

Parecen compradas en una pastelería,

un domingo de sol, por la mañana,

y llevadas a casa en una bandeja,

como pasteles recién horneados:

mimoso, alféizar, calima.

Recurro a este libro, a este homenaje del poeta a las palabras, siempre que me pierdo. Me gusta perderme.

La mejor excusa que uno puede tener para leer es PERDERSE, pero en sí mismo o en los entresijos del mundo, del mundo mundial, como dice Manolito Gafotas. Adentrarse en el disfrute de una historia que alguien nos cuenta por placer, por tristeza, por amor, por arte. Cada uno en este planeta tiene una pasión que a veces no alcanza a disfrutar, yo doy gracias porque puedo hacerla realidad cuando abro un libro y me pierdo.

En este momento me estoy buscando en dos títulos:

NANI CONGO, de Hermenegildo Casamayor.

AL CORRIENTE, de Christophe Van Gerrewey.

La primera es una novela negra, sobre narcotraficantes ambientada en nuestra provincia, Alicante; la segunda es una simbólica historia de amor a dos voces que transcurre en Gante. Peculiares ambas. La primera la conozco porque el autor me la presentó; la segunda porque en un boletín de novedades leí la reseña, y la compré.

No sé si me van a gustar, y si no lo hacen, no creo que sea perder el tiempo, sin embargo.

Buena tarde.

 

Elvira Lindo

Mi descubrimiento de esta autora fue gracias a esta novela infanto-juvenil titulada  MANOLITO GAFOTAS, hace muchos años.

Cuando lo reeditaron me hizo mucha ilusión, y de hecho leí el primero de los libros con mi hijo, en mi afán de motivarle a leer. Lo leímos a dúo, y le gustó la experiencia y el libro. Manolito me permitió adentrarle también en mi infancia y así hacer más llevadero el mundo de las letras a un niño que es puro movimiento y pura visión. Con él una imagen vale más que mil palabras.

El año pasado retomé a esta autora, con un libro-diario que me encandiló: NOCHES SIN DORMIR.

 

La editorial lo califica de “Una mirada literaria y artística sobre una ciudad inimitable, Nueva York”, pero yo lo veo como un cuaderno donde su autora, una española en Nueva York, hace balance de su vida y de la ciudad que la rodea, que la ha acogido durante varios años, once para ser exactos.  Y me recuerda a esa narradora que hablaba desde la voz de Manolito, con candidez, humor, sinceridad y perplejidad ante todos los acontecimientos.

Ahora que estoy terminando otro de sus libros: LO QUE ME QUEDA POR VIVIR, me resulta aún más familiar su estilo, y reconozco  su humor cotidiano y al mismo tiempo su naturalidad para hacer visibles las cosas más rutinarias, pero con una visibilidad que roza la belleza, a veces la ternura. Me he sentido muy identificada con esa madre soltera que abarca el mundo a través de su hijo.

Sobre Nueva York, si pensáis viajar allí, publicó con anterioridad otro libro: LUGARES QUE NO QUIERO COMPARTIR CON NADIE,  y es curioso el título porque si algo hace la autora es compartirnos sus visitas a esta gran ciudad que tanto nos atrae.

Todos están disponibles en edición de bolsillo y en formato normal, rústica con solapas.

Y ahora os dejo, me apetecía compartir estos títulos para daros ideas. Feliz semana.