Novelas del oeste, novelas de amor

¿Por qué este título? Cuando era niña acostumbraba a leer sin ton ni son, y  sin darme cuenta lo hacía siguiendo los pasos de mi padre y de mi madre. De él me apropié las novelas del oeste, las famosas novelitas de Marcial Lafuente Estefanía, que íbamos a cambiar al quiosco los domingos por la mañana, y de ella, las novelas de amor de Corín Tellado. Ese era mi santuario, el quiosco que había un par de calles más abajo de la nuestra. Chuches y libros. Mi paraíso. Me intrigaba saber que buscaban mis mayores en esa literatura y ahí estaba: EL AMOR y  LA AVENTURA. 

Tierras lejanas en un continente que sólo veía en la tele y en los mapas de mis libros de texto. Historias de amor que  insinuaban, que nos hacían soñar y creer que había desconocidos que te aguardaban al otro lado del mundo. Aventuras que a mí al menos sonaban a música celestial ,  y aunque los nombres  se repetían en los argumentos una y otra vez, nunca me saciaba :era muy jovencita. Y muy impresionable, claro está.  Mis 10, 11, 12 años no son los de ahora.

Afortunadamente “mis” novelas del oeste perduran y os puedo invitar a que conozcáis  una colección increíble, que no deja de recomendarme un buen amigo: de la editorial Valdemar, la colección Frontera, con 16 novelas publicadas y cuyos títulos son así de sugerentes: BAJO CIELOS INMENSOS; CENTAUROS DEL DESIERTO; EL ÁRBOL DEL AHORCADO; LOS CAUTIVOS, y UN TRONAR DE TAMBORES, por ejemplo. La primera de ella sirvió a un famoso director que os sonará, Howard Hawks, para rodar UN RIO DE SANGRE, donde además de los exploradores y la  caza se nos habla de un mundo donde la presencia de una mujer lo altera todo. 

Si es que movemos el mundo, y no sólo las pasiones. Las mujeres digo, somos vida en movimiento, y conviene recordarlo porque estamos presentes y SOMOS,  y por eso las novelas románticas de Corín Tellado me vienen otra vez a la memoria. Ahí descubrí los primeros amores y es curioso pensar cómo te marcan esas lecturas: amor y desamor, pasión sin sexo, censura que obligaba a la boda dichosa…, ¿quién no las recuerda? Hablo de una generación, claro y lo hago con añoranza, perdonadme, porque ahora mismo las nuevas tecnologías, dejan poco a la imaginación.  Pero estamos aquí gracias  a ellas.