Las bibliotecas

¿Qué tal llevamos el nuevo año? ¿hemos dado ya comienzo a nuestros propósitos del  2018? yo casi casi. Estoy cuidándome más, leyendo más y saliendo más. En una de esas salidas,  hoy he ido a la biblioteca cercana a casa, a 5 minutos, para obtener un libro de lectura obligatoria de mi hija. Está en 1º de la ESO y les dan lecturas programadas. No sé quien escoge los títulos pero el hecho de que sean “obligatorias” les quita cierto encanto. ¿Dónde queda el libre albedrío de elegir un libro que nos llame la atención o que nos hayan recomendado? ¿dónde el placer de descubrir y de hurgar en las estanterías de una librería  o de una biblioteca? Siempre me ha parecido contraproducente el hecho de “obligar” a leer.  Y hoy leyendo un artículo en la revista QUÉ LEER sobre las lecturas favoritas de los millennials , me ha dado por pensar en que si esa “obligación” ayuda o no a fomentar que nuestros hijos/as, sobrinos/as y nietos/as lean.

En esta época de tecnología: móviles, tablets, apps, etc etc, cada vez hay más opciones para facilitar la lectura: audiolibros, wattpad (que es una aplicación que te permite leer allá donde vayas), ebooks, y  un sinfín de medios más, y sin embargo, seguimos obligando a los más jóvenes a leer determinados libros. No tengo nada en contra de esos libros, de hecho su calidad imagino que será variable y variada, pero ¿ por qué no se les da una serie de opciones y no un sólo título?

Siempre he imaginado el cielo como una inmensa biblioteca, sólo que no puedes quedarte los libros para siempre. En las bibliotecas, después de casa, deberían darse encuentros entre los futuros lectores y los libros. Y esas visitas deberían ser frecuentes, como gestos habituales, como guiños de complicidad. Hoy, la persona que me ha atendido en la sala infantil-juvenil me ha sugerido un título para mi hija, dados sus gustos, tras yo mencionarle el tema. Ha sido muy amable, en el sentido que quería ayudar y eso es de agradecer. Quizás deberían contar con esas personas para elaborar listados de libros positivos, es decir, que indujeran a la lectura con pasión y libertad.

En Pinterest hay fotos impresionantes sobre bibliotecas que nos dejan fascinados. Yo recomiendo un libro, que sé es caro, pero que se podrá consultar en cualquier biblioteca.

Libro de la editorial Nerea

Es un libro cuyo subtítulo: “un patrimonio mundial” ya nos habla de la importancia de estos espacios abiertos al pensamiento y la creatividad para ponerlos al alcance de  todos. Y esos todos somos nosotros, lectores itinerantes. En cada época y en cada civilización hemos ido reinventando ese concepto. Antaño yo quería ser bibliotecaria.

Feliz descubrimiento.