Lecturas de agosto

Se va el mes de agosto, demasiado calor, mucho tiempo libre, ¿hablamos de libros? ¿hablamos de los libros que he leído? son estos dos:

ELEANOR OLIPHANT ESTÁ PERFECTAMENTE, de Gail Honeyman.

Es una novela de autorreconocimiento, directa y optimista. Su estilo es sencillo y claro, no hay subterfugios ni palabras rebuscadas, ni trampas literarias difíciles. Quizá sólo pretende hacernos ver que cada persona es única en sí misma, y que esa unicidad merece todo nuestro respeto y todo nuestro apoyo.

En ocasiones no somos las mujeres ni los hombres que decimos ser. Aparentamos: para que nos acepten; para llevar una vida “normal”. Para ocultarnos. Eleanor es una persona que ha sufrido mucho y lo oculta. Por miedo. Por vergüenza, y también porque la autora nos introduce en un mundo aparte, el de las víctimas,  los traumas, las adicciones,  los trastornos mentales. Eleanor emprende otra vida cuando toca fondo, es lo que les pasa a las personas desesperadas. Va dando pequeños pasos y eso nos cuenta la novela de forma humana. No desentraño más.

(pág. 161):”Mi reflejo mostraba a una mujer mucho más joven, segura de sí misma, con una melena reluciente que le llegaba por los hombros y un flequillo cruzado que reposaba justo sobre su mejilla cicatrizada. ¿Yo?… -Me has hecho relucir, Laura.- le dije. Intenté detenerme ahí, pero me rodó una lágrima por un lado de la nariz. Me la enjuagué con la mano para que no me mojara las puntas de mi nuevo pelo-.Gracias por hacerme relucir.”

-HOZUKI, LA LIBRERIA DE MITSUKO, de Aki Shimazaki.

La autora es mitad japonesa, mitad canadiense, y esta novela también habla de otra persona que ha sufrido, pero que no lo sabe. Lleva varias vidas y en su transcurrir todas confluyen gracias a un niño. La vida de esta mujer da muchos vuelcos y el conjunto de esta novela nos lo demuestra. En un lenguaje plano, plagado de referencias a la lengua japonesa, se nota que la autora es traductora, se nos desvela la historia de la  maternidad de la protagonista.

(pág. 135): “-Taro…

-¿Sí, mamá?

-Tú naciste para salvarme la vida.

-Ya me lo has dicho, pero tú me tuviste porque yo quería ser tu hijo…”

Se necesitan. La madre necesita a ese hijo no biológico que el destino puso en sus brazos. El hijo necesita a esa madre que eligió rescatarlo sin pensárselo dos veces.

Son muy distintas.

Igualmente atrayentes.

 

 

 

Autor: Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.

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