¿Leer para educar?

Buenas tardes, con las manos frías y una taza de humeante té,  empiezo esta reflexión para conocer vuestros pareceres y compartir.  En la era del Hermano mayor, la Adolesciencia, y los Padres que lloran en la almohada, parece que leer sobre cómo educar, qué transmitir y los hijos es todo un deber porque andamos perdidos, señoras y señores. Unos más que otros, lo confieso ya que yo estoy en este primer grupo: el de los perdidos.Y no en un paraíso precisamente. Ni de lejos. Cada día que pasa me pruebo a mí misma y descubro que puedo ser mejor que el día anterior pero cuando me giro hacia la siguiente mañana, vuelven mis inquietudes  y mis culpas. Nadie me dijo que me sentiría así. Por eso este blog me permite acercaros a mis vivencias y ver que ahí afuera, todos somos de carne, hueso y dudas.

En mi biblioteca particular, aparte de los titulos arriba indicados, tengo muchos más. Leídos, releídos, subrayados, con lápiz, con fluorescente y requeteleídos. Pero una cosa es la lectura y otra la puesta en marcha de lo que en esas lecturas se dice.  Y hace falta mucho valor, y dejar atrás la pura palabra para entender a los hijos en el día a día. Digo “entender” pero digo también acompañar, guíar, comunicar.

Los valores están claros pero necesito releerlos y clarificarlos cada vez que surge un problema en la vida cotidiana. También recurro a las madres amigas, en este caso,y a veces a los padres amigos porque su experiencia vital para mí supone mucho. Hay distintas corrientes en este mar de libros sobre la educación pero creo que al final todos te dan el mismo mensaje: AMOR, DISCIPLINA (sin gritos) y RUTINAS. 

Los hijos, y creo que nosotros mismos, necesitan, necesitamos, estructura, porque al fin y al cabo nuestras pequeñas estructuras forman una  a una la sociedad en la que vivimos.  A veces esa base se tambalea, así ha sido en mi caso, y entonces estas lecturas te AYUDAN, te APOYAN, y es que yo siempre he recurrido a los libros para paliar mis penas:

Pórtate bien, de MªLuisa Ferrerós,  de editorial Planeta.

El pequeño dictador, de Javier Urra,  de editorial Esfera.

Educar niñas, de Steve Biddulph,  de editorial Alba.

Disciplina inteligente, de Vidal Schimill, de editorial Mensajero.

Educar sin pareja, de Carl. E. Pickardt, de editorial Medici.

¿Sigo? mi listado es muy variado, porque según me han surgido los problemas, o las circunstancias, me he ido a buscar un libro determinado. ¿Y vosotros/as? ¿habéis tenido un libro de referencia, de “mesita de noche” para esas edades peligrosas? Pienso que en el día a día los éxitos que vivimos como padres, en mi caso, en busca de la estructura perdida, radican en ese hecho precisamente: en el intento.

Feliz semana.

 

Autor: Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.

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