De hojas caídas, otoño y lo que surja

El otoño que nos ha entrado es muy caluroso, y apenas se nota que hay un cambio de estación pero sí se percibe en el sentir de muchas personas. Leo y leo a Luis Landero en LLUVIA FINA, y no me centro en su mar de quejas de tres hermanos hacia la madre. Me retraigo porque este tema está muy candente todavía para mí. Me toca la «zona sensible» por así decirlo y no soporto la letanía de su diálogo transmitido: en esta familia, los tres hermanos hablan entre ellos pero es Aurora, la mujer de uno de ellos la mediadora. Es su voz y su presencia la que nos difunde un mensaje contradictorio. Como el de este otoño.

Aurora es la última en llegar a la vida de una familia que ha sido marcada por la figura de la madre y la ausencia ensoñada del padre. Un ingenioso hombre soñador que falleció siendo pequeños sus dos hijas e hijo. Su recuerdo es una losa constante sobre la viuda. Polos opuestos. Como el verano y el invierno.

Aurora escucha pacientemente y también nos habla de su vida en pareja y de su desencanto. De su hija, enferma.

Leo críticas sobre la novela y concluyo que no se avecina un final feliz o una digestión fácil pero insistiré. Luego, cambio de registro, una novela japonesa, que me han prestado,  préstamo ocasional de la que ya os citaré el título.

Las hojas caídas me producen tristeza; leo que son importantes porque se transforman en materia orgánica que fertiliza el suelo donde caen. El otoño es una etapa crítica. Catártica. La palabra es femenina, ¿será casualidad?

catarsis
nombre femenino
  1. 1.
    Entre los antiguos griegos, purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones que provoca la contemplación de una situación trágica.
  2. 2.
    Liberación o eliminación de los recuerdos que alteran la mente o el equilibrio nervioso.
    «ha logrado la catarsis de las emociones»

 

Es evidente, tras varias páginas leídas, que el libro de Luis Landero ha sido un revulsivo para mí, y no he llegado al final. Sigo sin saber si me gusta pero la atmósfera que crea me permite reconocerme en esa tragedia: los hermanos, la madre, el pasado, el presente.

Aristóteles usaba esa palabra en su obra LA POÉTICA para referirse al hecho de que los espectadores de la tragedia salían sintiéndose limpios, con un conocimiento mayor de los hombres y también de los dioses. Yo necesito sentirme limpia para adquirir ese conocimiento, y lo más importante es que sólo desde la autorreflexión se puede lograr. Somos seres pensantes pero al mismo tiempo emocionales.  Pensar y sentir. En LLUVIA FINA, se entrelazan.

He dejado pasar varios días desde que empezé esta entrada; ha llegado de repente el frío con la lluvia, y me doy cuenta que algunos amigos me comentan que personas cercanas se les han ido. La vida es efímera. Sorprendente. Y yo que me sentía desvalida y miserable…, lo dejo estar. La pérdida de alguien amado supone un trauma difícil de superar.

La ausencia de una persona querida es un tema muy abundante en literatura. Hay que vivir ese duelo y escribirlo para que nos deje de doler. Nunca lo hará pero las letras ayudarán a que el recuerdo sea llevadero.  La escritura borrará gradualmente la tensión y permitirá que fluya de forma natural el dolor.

Felices sueños.

 

 

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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2 respuestas a De hojas caídas, otoño y lo que surja

  1. Roberto dijo:

    Precioso y esperanzador.
    El temido otoño Como etapa renovadora y la escritura Como forma de mitigar una perdida.
    Me ha gustado mucho. Es tremendamente original!!!

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