El superpoder de la escritura de un diario

Cuando hace años comencé a escribir mi diario, nunca se me ocurrió pensar en el poder que tendría esa escritura. Era una adolescente tímida e introvertida. Lectora y cinéfila. Leía los diarios de los escritores y era un género que me fascinaba. Conocer su intimidad desvelaba que eran personas a descubrir. Personas que como yo sufrían y estaban confusos.  En mi librería descansan algunos de esos libros: Diario íntimo, de Miguel de Unamuno; Diario de una escritora, de Virginia Woolf, y Diarios, de Joe Orton. 

En su momento leí Diario de Ana Frank, tras ver la película que me impresionó. No dejéis de conocer su museo: https://www.annefrank.org/es/ana-frank/el-diario/la-obra-de-ana-frank/

Ella tenía casi 13 años cuando se lo regalaron y no sólo escribía un diario íntimo sino cuentos y otros relatos, pero  volvamos al presente: ahora tengo otra vez  un diario, y no soy la única. ¿Cuántos de vosotros no ha usado en alguna etapa de su vida un diario?

 

En los instantes de soledad o de confusión, busco mi cuaderno como un salvavidas en un naufragio y lo abro para mí, con sus renglones rectos, su tacto satinado y sus páginas en blanco. Al escribir surgen las dudas y muchas preguntas. Con un poco de método, quizás las palabras de tu borrador no sean inútiles y te sirvan en la espera cotidiana. Muchas veces el hecho de escribir un diario reitera nuestro sentido de la no soledad. La mayoría de ocasiones puede representar un deseo de hablar con nosotros mismos, inmersos en una pataleta con la vida externa.

Escribo porque estoy enfadado. Para calmarme.

Escribo para restañar mi herida.  Para calmar el dolor.

Escribo para recordarme. Escribo para olvidar.

Escribo porque me apetece y punto.

Escribo porque no sé qué hacer; porque estoy confuso; porque necesito recuperarme.

Escribo que escribo para repararme, para ordenar mis pensamientos, para equilibrar la balanza.

El peso del cada día nos puede superar. Como dice David S. Burns: «la vida se convierte en una rutina de aburrimiento, aprehensión y tristeza». No permitas que eso suceda escribiendo tu diario; al hacer algo distraes a tu cerebro de ese cúmulo de pensamientos erróneos, le tientas a actuar, a romper un diálogo vacío donde el protagonista pospone y retrasa cualquier hacer. Un verbo muy contemporáneo: procrastinar, toma el poder. Diferimos, aplazamos la ejecución de un acto. Eso dice la RAE en su diccionario (21ªed.). Os recomiendo un artículo sobre este verbo: https://www.nytimes.com/es/2019/03/26/espanol/como-evitar-la-procrastinacion.html

Yo soy fiel ejemplo. Era, en tiempo pasado imperfecto.

Ahora rompo con ese aplazamiento y fustigo a mi cerebro negativo, que no sé si es el izquierdo o el derecho, con actividades. Empiezo el día con una sonrisa, al gato y luego al espejo. Respiro, en el balcón. Es lo que tiene este confinamiento, que puedes «respirar» aunque te estén ahogando en otros aspectos de tu vida. Me han pasado un vídeo que habla de que la vacuna contra este mal que nos está demoliendo, es la misma NATURALEZA. Por eso me permito disfrutar de los pequeños momentos y milagros que tengo a mi disposición. Algunos me los proporciona ELLA.

Quizás debamos leer a este autor: Rupert Sheldrake y su RENACIMIENTO DE LA NATURALEZA, publicado en 2017 por editorial Paidós.

Es biólogo y bioquímico, así que su acercamiento a la Naturaleza es bastante holístico. O quizás WALDEN, de Thoureau nos redescubra esa paz interior. «No puede haber melancolía realmente negra para el que vive en medio de la naturaleza y goza de sus sentidos», nos dice. La contemplación de la belleza nos da tranquilidad.

¿Cuáles son  vuestros gestos para estar tranquilos? Relatarme en vuestros comentarios las pequeñas cosas que nos permiten «vacunarnos» contra este virus. No os aferréis a la ilusión de que pasará: actuar para que pase y que no trascienda sin más.

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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2 respuestas a El superpoder de la escritura de un diario

  1. Vedacris dijo:

    De jovencita siempre tuve un diario… quizá es el momento de retomar, pero la verdad es que me da pereza.
    En estos momentos, leer o escuchar música clasica en soledad es lo que más paz me da.

    • Josefa Vergara Sánchez dijo:

      Pues si esos son tus recursos, bienvenidos sean.
      El diario puede esperar o no lo hagas diario, apunta frases o palabras, hasta que unas se enlacen con otras y te lleven a una frase o a un párrafo. Este comentario puede ser el inicio. El tuyo.
      Gracias por compartir

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