Emilia, rescatada

Esta tarde, con el fondo de Adele sonando a todo volumen en la sala de estar  y mi enfado, mi tristeza,  escribo para  desubicarme. Leer y escribir son mis tenazas para agarrarme a lo que amo y no olvidar que todo pasará. Nada mejor que leer a Alejandra Pizarnik y escribiros sobre mi descubrimiento. Un breve recordatorio:

Recuerdo mi niñez

cuando yo era una anciana

Las flores morían en mis manos

porque la danza salvaje de la alegría

les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas al sol

cuando era niña

es decir ayer

es decir hace siglos

(La extracción de la piedra de la locura. Otros poemas)

En coleción VISOR DE POESIA.

El descubrimiento

Acabo de terminar la lectura de una autora que para mí no era apetecible: Emilia Pardo Bazán, y su BUCÓLICA Y OTRAS NOVELAS.

Este libro se compone de seis novelas cortas muy diferentes en cuanto a temática y estilo, lo cual me ha sorprendido gratamente.Tenía encasillada a esta autora por dos motivos: a pesar de lo que leo y conozco, a ella no la había estudiado como debería y además, pensaba que era una autora de manual. Nunca las etiquetas de una enseñanza que no puso  a las mujeres en su lugar, me había hecho olvidar que las etiquetas no son fijas ni inexpugnables. Afortunadamente.

A pesar de las dificultades por el rico vocabulario  y las expresiones del español de la época, Emilia Pardo Bazán rompe el molde de escritora del naturalismo, mi etiqueta, y me muestra su variado rincón de la imaginación:

LA DAMA JOVEN(1885): este relato inicia mi relación con la autora y me presagiaba un cierto descontento. Las dos hermanas que se desviven la una por la otra en medio de un guardar las apariencias y la precariedad de ser mujer y pobre parecía aburrido. Una escena casi costumbrista. Hay que leerla y comprender su mensaje.

BUCÓLICA(1885): esta novela ambientada en un espacio plenamente natural nos devuelve a la consideración de pequeños seres, pequeñas hormigas en el universo de la autora. La naturaleza del ser humano vence y se deja apabullar por la frescura de una relación amorosa. «Que evoca de modo idealizado el campo o la vida en el campo», o sea bucólico/a.

CADA UNO(1907): un episodio de cortejo y desafío que evidentemente acaba mal porque estas cosas así acaban:  una joven enamorada que es abandonada por error y una joven que fallece por accidente, y en consecuencia un cúmulo de acontecimientos que el protagonista nos cuenta en su devenir, responsable de casi todas. Un relato reflexivo a tener muy en cuenta.

BELCEBÚ(1908): la historia de una posesión sin dramatismos, desde el punto de vista práctico y sin embargo, de la época. Un relato que no tiene un final feliz. 

LA GOTA DE SANGRE(1911): un relato policíaco ameno, intrigante y vivaz que te recuerda a los más conocidos de Agatha Christie y sir Arthur Conan Doyle. Un hombre tenaz y con recursos se desvive por solucionar un misterioso asesinato. Mi preferido.

LA SERPE(1920): un relato romántico en el amplio sentido de la palabra. La leyenda se confunde con la historia  de una familia como pocas en una zona de pesca donde  la presencia del mar se torna un personaje tangible como la del fraile que es guía espiritual. La Serpe persigue a la familia de los Aponte, pero no hay locura ni delirios; existe la presencia pertinaz del MAR. 

Todas estas «novelas» me han gustado de mayor o menor manera, o mejor expresado, yo quería deshacerme de mi presente y ellas me lo han permitido. Las descripciones nos hablan de una mujer culta y leída, polifacética y versátil que para mí quisiera. No será la única vez que me vea leyendo a esta autora.

La ventaja de esta edición de sus novelas en la editorial Lengua de Trapo, y que he descubierto que está descatalogada, es el prólogo aclaratorio de su persona y su obra. Lo escribe Marta González Megía, a quien agradecería la selección.  Recomiendo,  como siempre, leerlo al final, para evitar juicios.  En la literatura si se aboca al estudio, se pierde la frescura.

Feliz tarde!

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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