Once upon the time

Estoy confusa, mi estado en este instante preciso es de desconcierto.

En facebook una persona ha comentado sus lecturas del mes de septiembre, y me he quedado anonadada por el número de libros: más de 20. Y pienso: «soy una vaga, no toco los libros, qué estoy haciendo que no leo…». Me quedo admirada y brota una envidia sana porque me gustaría leer más. Mucho más. La pregunta es si tanta cantidad te permite discernir sobre la calidad de esas lecturas. Concluyo que sí porque entre el último capítulo de una novela y el primero de la siguiente, toda persona se «resetea». Como al  iniciar una labor diferente en ganchillo.

Érase una vez una lectora en busca de nuevas perspectivas.

Esa soy yo.

Estoy en fase experimental, aclaro, ya que estoy probando libros en otro soporte: ordenador y móvil. En  mi próxima carta a los Reyes Magos,  además de que esta pandemia  innombrable  DESAPAREZCA, y por supuesto que las personas nos recuperemos, voy a pedirles un e-reader. A ver que pasa.

Y digo que estoy en fase de ensayo y error porque percibía  cierto estancamiento en mis preferencias literarias y he abierto el brazo para agarrar con fuerza la narrativa de fantasía. No me atrevo con Tolkien, son demasiados mundos y nombres y dimensiones,  pero sí con otros autores, algunos poco conocidos, ancho es el mar de las letras.

Tengo un trio de nombres en la palestra: Patrick Rothfuss, como ya os mencioné en la entrada anterior, Ruth Martin, que llevo conmigo a todas partes y que no me permite soltarla, y ahora también, Úrsula K.Leguin. En mi estado pone: LEYENDO LA RUEDA CELESTE. 

Yo tenía de la literatura de ciencia ficción otra visión hasta que me han descubierto a esta autora.  Mis libros era de Isaac Asimov, desde el bachillerato  y Ray Bradbury, creadores de mundos desiguales. Philip K. Dick también está y Arthur C. Clarke, Stanislaw Lem, del que tengo pendiente su SOLARIS, Orson Scott Card, etc, etc

Os nombro a los «maestros» y sé que faltan: las ¿¿¿¿¿ «maestras»????. Cuando vives entre libros te das cuenta al repasar la Historia de la literatura de que hay espacios en blanco, como huecos en las estanterías. Son las ausencias de las autoras que no están. Lo percibes al  leer una historia y ves que no te llega, o cuando en el catálogo de arte no ves la forma de mirar  de una mujer, o si para encontrar a una autora debe ser la esposa de alguien.

Mi idea no es hablar de feminismo, sino de ausencias sin motivo. ¿Por qué yo no he descubierto a Úrsula K. Leguin hasta ahora…? Lo importante es que la están reeditando y que se puede encontrar y disfrutar. Influye también que mi interés se ha acrecentado en una época en que todo está en la red, en internet, y buscar se vuelve muy sencillo. Busca y encontrarás.

En LA RUEDA CELESTE, el protagonista tiene sueños. Unos sueños que no le gustan por el poder que emana de ellos. Por su efectividad. Cuando algo no nos gusta, lo más habitual es escapar de ello.  En esta novela, el protagonista tiene que acudir a terapia puesto que las drogas no le han salvado para huir de esos sueños.

Hay rutas en la mente y fuera de ella cuya mera perfección muestra claramente que, para haberse enmarcado en esto, uno tuvo que haber cogido un pasaje equivocado algún tiempo atrás.

El tema de los sueños es tratado también en EL TERCER ÁRBOL, de Ruth Martin: 

-Sentimos habernos entrometido en tu sueño, pero gracias…

-No estáis en mi sueño, os lo aseguro-dijo en tono firme-yo nunca duermo.

De alguna manera, el mundo onírico, nuestros sueños, son personajes, estancias donde vivir o recrear otras vidas. Las mujeres de la novela tienen unos dones especiales y es que el relato habla de brujas con un lenguaje preciso y muy descriptivo. El texto te seduce y te devuelve a una época donde la imperaban la ignorancia y la crueldad; donde las mujeres eran seres de tierra y sangre.

En EL NOMBRE DEL VIENTO, las definiciones de hombres y mujeres son hasta cierto punto románticas. Reina la magia aunque no la llamen así. Te envuelve el relato del protagonista durante toda la novela y no decae en casi ningún momento. Evoco a aquel médico viajero de Noah Gordon, que leí a trancas y barrancas al principio.

Y con esta fantasía me despido, terminar mis tres lecturas antes de que les salgan telarañas.

 

 

 

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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2 respuestas a Once upon the time

  1. Lina dijo:

    Especial leerte…. lo que compartes emocionas y tocas el alma.

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