RACHA LECTORA

Este mes de febrero ha sido fructífero en lecturas. Estoy en racha y espero que no se acabe. Leer es darse un festín de letras e historias.  Hace unas semanas finalicé este libro prestado, este novelón: RITOS FUNERARIOS. 

Estaba apuntado en mi lista de espera, con una «E», es decir la inicial de la persona que me la recomendaba. Tras leerla no puedo dejar de agradecerle la recomendación.

Esta novela me ha sobrecogido, a pesar de que está basada en un hecho real, motivo que no me suele llamar la atención. Su escenario, la Islandia del siglo XIX, su paisaje helado de un país agreste, sus personajes, hombres y mujeres de la época,  me han conmovido y estremecido; no podía soltar el libro ni dejar de leer. Una mujer, Agnes,  una criada con un pasado amargo y desposeída de todo, es acusada de la muerte de dos hombres y condenada a muerte. Esos meses hasta su ejecución nos los relata la autora con una magistral alternancia de narradores: en primera persona cuando Agnes habla, y en tercera persona con el resto de los personajes.  La protagonista deberá vivir en una granja inhóspita hasta el último momento de su vida. Las rutinas de la familia que allí vive, los recuerdos de Agnes sobre su vida y el asesinato, las vivencias de todos ellos  hacen de la novela un impresionante cuadro de la época y del lugar.

He terminado  también otras dos novelas, ya dije que estaba en racha lectora: LA CAMPANA DE CRISTAL, de Sylvia Plath, un libro que leí por primera vez en 1995, o sea con la mitad de edad que tengo ahora, y del que no me acordaba. Disculpas por mi olvido. Releo la ficha de lectura que guardé  en mi archivador: «leída en dos días, y mezclada con mi propia depresión, ha sido un revulsivo negativo; me gusta su estilo directo y al mismo tiempo, opresivo».

La protagonista, una chica de 19 años aspirante a escritora,  no deja de sufrir pequeñas alteraciones en su vida, pequeños desastres. La realidad es que acaba en un centro para mujeres con problemas psiquiátricos: todo en su mundo la decepciona. Una persona sin rumbo a la que acecha la campana de cristal. Esa campana es lo que la acerca a la locura y la aleja de la vida. La vida normal que parece ser su meta. Esther Greenwood ha sido en algún momento, en algún instante de nuestras historias cada uno de nosotros. Sylvia Plath sólo lo relató.

Y dejo un libro sencillo y emotivo, cálido para el final.

ELLA Y SU GATO, Historia de Makoto Shinkai, escrita por Naruki Nagakawa.

Un gato, una mujer. Una gata, una mujer y así sucesivamente, el mundo va rodando bajo las patas de estos animales, de los que me siento deudora. Las relaciones con los animales son terapéuticas ¿para ambos?…, no lo sé.

Un detalle de este libro y que hay que agradecer a la editorial Duomo: la suavidad tersa de su portada, con una encuadernación blanda y una letra grande y generosa. Leído en un día, lo he disfrutado como un té blanco con aroma de vainilla. Y acariciando a mi gato.

Quien busque un poco de calma, que la lea. Es una historia tierna. Sin artificios.

 

Acerca de Josefa Vergara Sánchez

Lectora ávida e incansable, más tranquila en este momento. Rodeada de libros en el trabajo y en la cabeza.
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