Elogio de la naturaleza, de Felipe Benítez Reyes

Me gustan los jardines espesos como bosques

y adoro las sombrías, las densas alamedas

que Julián del Casal adoraba en un verso.

La humedad en los setos o una fuente con musgo

me trae a la memoria los días más dichosos

-no debiera decirlo-de mi corta existencia.

Me da melancolía pensar en el que fuí,

no porque el tiempo avaro vaya apagando luces

sino porque el recuerdo me ciega y atormenta

poniendo ante mis ojos la culpa de haber sido

feliz sin merecerlo.

Me gustan los jardines

porque son como símbolos de una vida más lenta.

Me gustan los jardines porque en ellos la vida,

desangelada y cálida, muriente, se demora

como las aguas, blancas, espesas, en las fuentes.